El dueño de la viña respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti.
¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?
Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos. (Mateo 20: 13-16).
El Pastor Carlos Marval explicó en el discipulado juvenil que los argumentos que permitimos se aniden en nuestra mente detienen la bendición en nuestras vidas.
De acuerdo a Mateo 20:1-16, El Señor nunca estará conforme con el equipo que está trabajando en su obra, pues siempre habrá un terreno que trabajar y por ello requiere de obreros dispuestos que se sumen a la causa del Señor.
Es por ello que explicó una parábola en la que un grupo de trabajadores fueron contratados en la mañana para desempeñarse en el trabajo del terreno. Pero el dueño de la viña siguió buscando y contratando trabajadores a las 9:00 de la mañana (hora tercera), a las 12:00 del mediodía (hora sexta) y a las 3:00pm (hora novena) bajo las mismas condiciones que los que ya estaban desde bien temprano.
A ojos humanos y justicia ordinaria no tiene sentido lo hecho por el dueño de la viña, pero en el orden de Dios, Él hace como quiere.
Al final de la jornada, todos, empezando por los que llegaron de último, recibieron el mismo pago que aquellos que estaban "fajaos" desde bien temprano, a lo que siguieron murmuraciones y quejas de parte de los que tenían más tiempo trabajando.
¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno? Mientras los trabajadores antiguos pensaban en lo que era justo para ellos, el dueño de la viña pensaba en lo que era bueno para su viña.
Muchas veces nuestros pensamientos no son los que Dios maneja y está en nosotros alinearnos a lo que Él quiere a través de la Oración y de la lectura de su Palabra. También debemos cuidar nuestra mente y recordar que no trabajamos para "nuestro ministerio", sino para la obra de Dios.
Finalmente, el Pastor Carlos cerró con una fórmula que nos ayudará a ver la bendición de Dios: Actitud correcta + Pensamientos correctos + corazón sano = Bendición segura.
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